jueves, 30 de junio de 2011

Antes de las 5 estuve en Morón, en el banco donde soliamos sentarnos. Mi espiritu, ya entristecido, cayo en un total abatimiento al ver los árboles , los caminos, y las cuadras que habían sido testigos de nuestro amor. Pensé, con desesperada melancolía, en los instantes qe habíamos pasado en aquel lugar, paseando, sin pensar más que en la persona que teníamos al lado, cuando creía en la eternidad de nuestro amor. Todo era milagroso, alucinante, y ahora es todo sombrío y helado, en un mundo sin algún sentido, indiferente.
Por un segundo vino hacia mi el espanto de dejar que destruyas el poquito resto que quedaba de nuestro amor, de quedarme sola. Pero me invade la angustia día a día, de que todo lo que viví no lo reviva nunca más.
Ojalá vuelvas. Ojalá tenga millones de recuerdos hermosos más que añorar. ~